sábado, 28 de febrero de 2015

Entre cortijos encantados y murciélagos

Si si, como el titulo dice, ayer nos fuimos en busca de un cortijo encantado a grabar psicofonias... yo iba mas por el campo y porque hacia un sol de muerte. Ya empiezan a salir las flores y el campo se vuelve verde y alegre. Los pajarillos no paran de pulular entre árbol y árbol y eso se agradece, los animalillos asoman a tomar el sol y el enorme cielo azul convierte todo a su paso.

Aquel terrorífico cortijo del cual me contaron una historia espeluznante, estaba alli pasivo ante el tiempo, sin ventanas ni puertas, otorgaba entrar, un frío me recorrió todo el cuerpo, allí había pasado algo malo. 
 Desde sus ventanas el exterior era mas acogedor que el interior, recorrimos todas las habitaciones con cuidado, los ruidos eran extraños.
Como si de una catástrofe se hubiera apoderado de este lugar, las cosas estaban en su sitio, sillas, tijeras, botones, muebles viejos arrumbados, en la parte alta un montón de figuras de santos cortados por la mitad, sin cabeza, piernas ni brazos. 
Decidimos salir. 
 A lo lejos, muy lejos se veía nuestra querida peña, iluminada por un atardecer de primavera.

 Alrededor de la casa, múltiples arboles crecen, moreras, pinos, encinas, y las flores del campo con su toque de color tan intenso como esta Fumaria.
 A pesar del morboso y turbio pasado del lugar, las vistas son espectaculares, las montañas circundantes se dejan arropar por el azul del horizonte.

Un mar de olivos que se pierde en la lejanía. 
 Al lado del cortijo una encina centenaria, robusta, grande, esplendida crece cobijando lo que queda de algunas ruinas mas, como un antiguo bebedero. 
 Múltiples flores se acuñan bajo la sombra de la encina, buscando tal vez refugio de las inclemencias.
 Al lado de la encina, un gran pino, crece solitario, sus dimensiones son extraordinarias, también centenario, ha visto pasar el tiempo entre sus ramas. 
De repente entre unas rocas una figura reptiliana se mueve, una hermosa lagartija verde, con una cola el doble de grande que su cuerpo, dormía plácidamente tomando el sol. 
 Tras estar un buen rato en el cortijo encantado, decidimos ir a otro que estaba unos km mas abajo, aqui nos encontramos con unos seres nocturnos que dormian colgados cabeza abajo. 
Murciélagos 
Atrincherado en una esquina sombría, una bola de pelo se movía al pasar nosotros. 

No pude contenerme a cogerlo y verle las alas tan finas y sensibles que tienen estos seres. Son magníficos. 

 Si os fijais bien hasta mis dedos se transparentan a través de sus finas alas.
 Después de un ratito de observación lo volví a dejar en una esquina para que prosiguiese su siesta.

 Fijaros el pequeño tamaño que tiene comparado con mi mano.


 Proseguimos investigando este segundo cortijo, que es enorme y aun le quedan muchas habitaciones enteras.

 Al asomarme por una de las paredes rotas, me pare a observar la fuerza de las higueras. Toman los sitios a sus anchas, creciendo por cualquier grieta que se le antoje. 
Y como si el tiempo se hubiera detenido, alli pertenecen enseres inservibles, que en un día tuvieron dueño. 


 Los alrededores del cortijo eran esplendidos, no tanto como el anterior, pero merecían la pena, esa mezcla del azul y el verde, es como si fueran una linea divisora entre lo terrenal y celestial.

jueves, 26 de febrero de 2015

Un paseo por la via verde...

Son de esas tardes que te propones salir, porque simplemente reluce el sol como nunca, y después de un duro invierno ( que aun no ha acabado) apetece estirar las piernas y andar, recuperar vitaminas y respirar aire puro. Tras llamar a mi hermana y decir, "nena, vamos a dar una vuelta" cariñosamente, sin demora nos fuimos a ver los almendros que en una explosión de color, habían florecido para mostrarnos todo su esplendor. ¡¡Y vaya si lo hicieron!!

 Esas flores que aun siendo simples, tienen una belleza impresionante si te detienes a mirarlas fijamente.
Aunque aun no se escuchan las abejas polinizando, el canto de los pájaros subidos a sus ramas acompañan mucho.
 Algunas son mas rosas y otras mas blancas, no se si habrá diferencia entre machos y hembras o es solo que algunos están mas expuestos al sol que otros.

La mezcla del blanco puro de las flores y el azul extremo del cielo, hacen una combinación perfecta.


 A contraluz las flores resaltan mas su autentica belleza.
 Y como un camino lejano, vamos dejando la Peña atrás...
 Su pico asoma entre la multitud de flores de uno de los almendros, que estaban cargados de petalos que volaban con la suave brisa que soplaba.
 Poco a poco se nos unieron mas gente en el camino.




 Más avanzábamos, más colores ibamos viendo, realmente la tarde nos acompañaba bastante bien.
Esta fue la última de las flores que le eche una foto antes de irnos.












 De repente miramos al cielo y habia una nube que parecia totalmente una barra de pan, luego se fue deshaciendo hasta quedase en ondas.

 Si seguimos nos encontraremos a los lados unos pinos halepensis que aun siendo jóvenes, ya tienen sus piñas, los habían podado y de ellos rezumaba su sangre en forma de resina...o mas bien gotas de cristal.
 A cual de ellas mas hermosa, esta por ejemplo reflejaba el sol, dejando asi pasar un arcoiris en su interior.


 Realmente parecian diamantes colgando,de este pino en particular
me lleve varias piñas algo deformadas que me llamaron la atención.



 ¿ A que no te atreves a fotografiar el avión ? fue la pregunta de mi hermana, si que me atreví y ademas con un polizón a bordo !!
A la vuelta me fije en los líquenes que pueblan la corteza de los almendros y lo que no son las cortezas, así que macro a funcionar y a verlos de cerca.














Para los que no sepan lo que son los líquenes, son una perfecta simbiosis entre un hongo y un alga, y su fusión hacen verdaderas obras de arte.

Existen numerosos tipos de líquenes, colores y formas, estos estaban incrustados en las antiguas piedras de la vía verde antes de llegar al túnel que cruza la autovía. 











Y ya de vuelta al pueblo, aprovechamos para echar fotos al mismo, que con esa luz cálida del atardecer estaba sublime.


 Esta foto me llamo la atencion, esa farola antigua iluminando lo que queda del castillo de la peña.
La virgen de la Villa con La Sierra la Grana de fondo, esa mezcla de colores y texturas me encantan.

Y viendo que ya la tarde venia con nubes muy guapas, nos fuimos a otro rincón para poder pillar al pueblo entero, la carretera para Monte Lope Alvarez dejaba entrever la puesta de sol.
 Y reflejado el sol en los bidones de aceite, daba la sensacion de una pantalla de luz.
Y ya por último os dejo con una bella panoramica de mi pueblo Martos.


Adios querido blog

Os queria avisar a todos los que desde hace tanto tiempo me seguis por este medio, que ya ha llegado la hora de cerrar una etapa que ha dur...